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Manejo de la meningitis bacteriana en pacientes adultos

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Índice

  1. Introducción
  2. Manejo inicial
    1. Consideraciones clínicas
      1. Manifestaciones clínicas de la Meningitis Aguda
      2. Examen físico
      3. Examen físico de la rigidez de nuca y de los signos de irritación meníngea
      4. Clínica y examen físico en las personas mayores
      5. Pronóstico de la Meningitis Bacteriana
      6. Predicción del riesgo para un pronóstico desfavorable
    2. Indicaciones de Tomografía Axial Computerizada de cráneo previo a la realización de punción lumbar
    3. Pruebas diagnósticas para determinar la etiología bacteriana de la Meningitis
      1. Tinción de Gram
      2. Detección de antígenos bacterianos con técnicas inmunológicas
      3. Reacción en cadena de polimerasa
      4. Otras pruebas
    4. Pruebas de laboratorio de ayuda para distinguir la Meningitis Bacteriana de la Meningitis Viral
      1. Lactato en líquido cefalorraquídeo
      2. Determinación de proteína C reactiva en suero y líquido cefalorraquídeo
      3. Determinación de procalcitonina sérica
      4. Otras pruebas
    5. Tratamiento antibiótico empírico
      1. Principios de la terapia antibiótica en Meningitis Bacteriana
      2. Consideraciones sobre el momento de inicio del tratamiento en pacientes con sospecha de Meningitis Bacteriana
      3. Recomendaciones para el tratamiento antibiótico inicial en pacientes con sospecha o confirmación de Meningitis Bacteriana
    6. Recomendaciones sobre el uso de Dexametasona en pacientes adultos con Meningitis Bacteriana
      1. Fundamentos del uso de Dexametasona en Meningitis Bacteriana
      2. Dexametasona en meningitis producida por Streptococcus pneumoniae resistente a antibióticos
      3. Recomendaciones
  3. Tratamiento antimicrobiano específico
    1. Elección del tratamiento antibiótico según el microorganismo causal
      1. Streptococcus pneumoniae
      2. Neisseria meningitidis
      3. Haemophilus influenzae
      4. Staphylococcus spp.
      5. Streptococcus agalactiae
      6. Enterococcus spp.
      7. Bacilos gram-negativos
      8. Listeria monocytogenes
    2. Duración del tratamiento antibiótico e indicaciones de punción lumbar de control
    3. Indicaciones y pautas de administración de terapia antimicrobiana por vía  intratecal e intraventricular
  4. Tratamiento de soporte y otras consideraciones
    1. Otras medidas terapéuticas
      1. Tratamiento anticomicial
      2. Tratamiento del edema cerebral agudo y presión de líquido cefalorraquídeo marcadamente elevada
      3. El manejo del paciente con Meningitis y Fístula de líquido cefalorraquídeo
      4. Tratamiento de pacientes con Derivación de liquido cefalorraquídeo y Meningitis asociada
      5. Otras recomendaciones
    2. Indicaciones, tipo y duración de Aislamiento Clínico
    3. Consideraciones legales
  5. Referencias Bibliográficas
  6. Apéndices

1. Introducción

La meningitis bacteriana (MB) es una infección producida por la invasión de bacterias piógenas y produce un proceso inflamatorio que evoluciona rápidamente afectando a la aracnoides, la piamadre y al líquido cefalorraquídeo (LCR). El comienzo es usualmente agudo y en la mayoría de las ocasiones cursa con pleocitosis polimorfonuclear en el LCR. Infrecuentemente la MB está producida por bacterias no piógenas tales como Mycobacterium tuberculosis, Brucella spp, Treponema pallidum, Francisella tularensis, Leptospira interrogans, Nocardia asteroides, Actinomyces spp, Borrelia burgdorferi y Tropheryma whippelii. En estos procesos el curso habitualmente es subagudo o crónico, la pleocitosis del LCR suele ser linfocitaria y no serán tratados en este documento.

La evolución natural de la MB sin tratamiento es invariablemente fatal1. Este documento pretende ayudar a los médicos clínicos que atienden pacientes con sospecha o evidencia de MB a indicar con prontitud los procedimientos diagnósticos y el tratamiento más adecuado, lo cual resulta esencial para influir favorablemente sobre el pronóstico1. Se ha intentado especialmente que el diseño sea práctico y de consulta fácil y a la vez, que esté profundamente fundamentado. Cuando se ha considerado necesario, se ha expresado los niveles de evidencia de las recomendaciones y afirmaciones con la clasificación que se detalla en la tabla 1.

Tabla 1. Clasificación de niveles de evidencia2

Grado y Categoría

Definición

Fuerza de recomendación

A

Buena evidencia para apoyar el uso de una recomendación; sería ofrecida siempre

B

Moderada evidencia para apoyar el uso de una recomendación; generalmente sería ofrecida

C

Pobre evidencia para soportar una recomendación; opcional

D

Moderada evidencia en contra de una recomendación; generalmente no sería ofrecida

E

Buena evidencia en contra de una recomendación; nunca sería ofrecida

Calidad de evidencia

I

Evidencia derivada de al menos, un ensayo clínico controlado adecuadamente randomizado

II

Evidencia derivada de un ensayo clínico sin aleatorización; de estudios de cohortes o caso-control (preferentemente multicéntricos); de múltiples series temporales; o de resultados notables de experiencias no controladas

III

Evidencia derivada de opiniones de autoridades en ese tema, basadas en la experiencia clínica, estudios descriptivos o informes de comités de expertos

El tratamiento de la MB incluye1:

  1. Identificación rápida del germen causal.
  2. Administración precoz de terapia antibiótica adecuada, definida por los resultados iniciales del examen del LCR o de forma empírica según el contexto clínico.
  3. Manejo de las complicaciones sistémicas y neurológicas y de infecciones focales predisponentes (por ejemplo mastoiditis).
  4. Estudio y tratamiento de los factores predisponentes en pacientes con MB recurrente (por ej. fístula de LCR).

El factor más notable que ha hecho disminuir la incidencia de MB en países occidentales ha sido la introducción de medidas preventivas como la vacunación generalizada para Haemophilus influenzae tipo b3. En este entorno, la incidencia de MB se estima alrededor de 2,5 casos/100.000 habitantes/año3,4. La MB del adulto de adquisición comunitaria está producida de forma predominante por Neisseria meningitidis y Streptococcus pneumoniae4,5,6. Streptococcus agalactiae y Listeria monocytogenes producen la mayoría de los casos en niños menores de un mes. Este último microorganismo también produce muchos casos de MB en personas mayores de 60 años4.

A lo largo de las últimas décadas la incidencia de meningitis nosocomial ha aumentado acorde con el mayor número de procedimientos neuroquirúrgicos que se realizan, aunque ello depende particularmente del área y del centro estudiados. Así, en una extensa serie de MB documentada en un hospital español de tercer nivel entre 1977 a 1983, el 18,7% de los casos fueron de origen nosocomial5. En un estudio similar realizado en Estados Unidos entre 1962 a 1988, ese porcentaje se situó en el 40%6.

La vía de contagio en las MB de adquisición nosocomial se debe en más del 80% de los casos a una transmisión directa secundaria a la realización de diferentes intervenciones o procedimientos invasivos neuroquirúrgicos. La extensión desde un foco contiguo (otitis, mastoiditis, sinusitis, empiema subdural o absceso epidural) y los casos secundarios a bacteriemia desde un foco distante no suponen más del 20% de las MB nosocomiales.

En los pacientes sometidos a procedimientos neuroquirúrgicos, la incidencia de meningitis nosocomial varía ampliamente entre 3 y 17,5%. El riesgo de meningitis nosocomial en estos pacientes guarda relación con: características del procedimiento neuroquirúrgico, la existencia de una puntuación menor de 10 en la escala de Glasgow, el carácter urgente del procedimiento quirúrgico, la presencia de infección de la herida quirúrgica, la existencia de un drenaje externo de LCR, la duración de éste mayor de 5 días, la fuga pericatéter, la necesidad de reintervención precoz y la ausencia de profilaxis antibiótica7.

2. Manejo inicial

2.1. Consideraciones clínicas

2.1.1. Manifestaciones clínicas de la Meningitis Aguda

La meningitis es un síndrome que clínicamente puede ser fulminante o autolimitado y etiológicamente puede ser causado por múltiples agentes infecciosos y procesos no infecciosos. Ya que las manifestaciones clínicas dependientes de los diversos agentes o procesos causales pueden ser indistinguibles, es prudente asumir que todo síndrome meníngeo recién detectado es de origen bacteriano hasta que no se demuestre lo contrario. Para optimizar el desenlace, el médico debe ser capaz de realizar de manera eficiente el manejo diagnóstico y el tratamiento de los pacientes en los que se sospecha una meningitis aguda. Para ello, debe conocer la sensibilidad de los signos y síntomas de presentación clínica, el espectro etiológico en su área geográfica, el manejo adecuado de las pruebas diagnósticas y las directrices de tratamiento más recientes2,8. El diagnóstico diferencial de la meningitis aguda incluye múltiples causas infecciosas y no infecciosas. La etiología de la meningitis no infecciosa es también amplia y su exposición escapa a los objetivos de esta revisión, centrada en la MB.

El espectro de microorganismos causantes de meningitis bacteriana en el adulto es amplio, como queda reflejado en la tabla 2 que recoge datos de España, Estados Unidos, Islandia, Canadá y Países Bajos. Aún así, un elevado porcentaje de casos es originado por un reducido número de gérmenes. Los microorganismos que originan MB, distribuidos según la edad y las situaciones predisponentes específicas, se muestran en la tabla 111,2,9.

Tabla 2. Microorganismos causales de Meningitis Bacteriana comunitaria en pacientes adultos (%)
Microorganismo

España5

1977-1983

n=392

EEUU6

1962-1988

n=296

Islandia10

1975-1994

n=132 (a)

Canadá11

1985-1996

n=103 (b)

Países Bajos12

1988-2000

n=696

N. meningitidis

58,9

14

56

2

37

S. pneumoniae

19,6

38

20

41

51

H. influenzae

1

4

5

6

2

L. monocytogenes

2,2

11

6

10

4

Bacilos Gram negativos

3

4

2

4

1

Streptococcus spp.

2,2

7

2

6

3

S. aureus

1,2

5

-

4

1

Otros

-

4

1

5

1

Cultivo negativo

11,4

13

8

22

0

(a)    dos casos nosocomiales

(b)    trece casos nosocomiales

Como una clara expresión de la vía de contagio y de las condiciones del huésped, la etiología de la MB de adquisición nosocomial varía sustancialmente de las de origen comunitario. En la tabla 3 se muestra la distribución de microorganismos causales en dos grandes series, una española5 y otra norteamericana6.

Los datos clínicos que pueden permitir orientar la etiología de la meningitis bacteriana del adulto adquirida en la comunidad quedan reflejados en la tabla 41,9,12,13,14,15,16,17,18.

A pesar de la disponibilidad de antimicrobianos eficaces, las tasas de mortalidad de la meningitis bacteriana siguen siendo elevadas. En las últimas décadas, la mortalidad provocada por la meningitis meningocócica se ha mantenido alrededor del 10%, la mortalidad debida a la meningitis por H. influenzae se ha reducido a menos del 5% y la causada por la meningitis neumocócica ha permanecido alrededor del 20%19.

El retraso en el diagnóstico es uno de los factores que condicionan un mal pronóstico. Por ello, es fundamental el reconocimiento clínico precoz de la meningitis, con objeto de realizar las exploraciones complementarias con celeridad e iniciar rápidamente el tratamiento antimicrobiano apropiado que pueda evitar una evolución desfavorable.

Las MB nosocomiales se manifiestan de una forma muy diferente a las de adquisición comunitaria. La mayoría muestran un comienzo insidioso. Al ser la cefalea, los signos de irritación meníngea y la alteración del nivel de conciencia hallazgos habituales en los pacientes postquirúgicos (especialmente en la cirugía de la fosa cerebral posterior), los mismos carecen de valor localizador. La presencia de fiebre sin otra causa aparente, una recuperación inusualmente lenta de los síntomas y los signos propios del postoperatorio y una alteración o empeoramiento del nivel de relación o de la focalidad neurológica no explicable por otra causa, son los datos que deben orientar hacia la existencia de infección meníngea y la puesta en marcha de las medidas diagnósticas y terapéuticas oportunas7,20.

Tabla 3. Microorganismos productores de Meningitis Nosocomial

Microorganismo

n (%)

Ref 5 (n=90)

Ref 6 (n=151)

Bacilos Gram negativos (*)

37 (41,1)

57 (38)

Neisseria meningitidis

-

1 (0,7)

Haemophilus influenzae

1 (1,1)

6 (4)

Cocos Gram positivos

38 (42,2)

51 (33,8)

Streptococcus pneumoniae

2 (2,2)

8 (5)

Staphylococcus aureus

5 (5,5)

13 (9)

Staphylococcus coagulasa negativo

25 (27,7)

13 (9)

Streptococcus spp.

6 (6,6)

13 (9)

Enterococcus spp.

-

4 (3)

Listeria monocytogenes

2 (2,2)

5 (3)

Propionibacterium acnes

4 (4,4)

-

Otros

-

5 (3)

Polimicrobiana

-

10 (7)

Desconocido

8 (8,8)

16 (11)

(*)     Distintos a Haemophilus influenzae

Desde el punto de vista diagnóstico, la rentabilidad del hemocultivo en la MB nosocomial es muy escasa, lo cual, unido a las frecuentes alteraciones del LCR en los pacientes postquirúrgicos, hace que el examen microbiológico mediante tinción de Gram y cultivo sean las pruebas claves para el diagnóstico (BII). Por otra parte, las alteraciones en el recuento de leucocitos, la proteinorraquia y la glucorraquía no tienen el mismo valor en las MB de la comunidad que en las nosocomiales, al estar alterado el LCR por el propio acto neuroquirúrgico6,37. La alta probabilidad preprueba de la presencia de hipertensión endocraneal hace obligatoria la realización de tomografía axial computerizada (TAC) previa a la punción lumbar (PL) en cualquier paciente con sospecha de meningitis nosocomial (AII).

2.1.2. Examen físico

El uso adecuado del examen clínico sirve de ayuda para identificar a los pacientes que tienen un riesgo alto de padecer una meningitis y por tanto van a requerir una PL diagnóstica. Para evitar punciones innecesarias, sería útil identificar características clínicas que pudieran distinguir a los pacientes con riesgo alto o bajo de meningitis. Datos clínicos con una elevada especificidad ayudarán a la decisión de realizar una PL. A la inversa, los datos clínicos con una alta sensibilidad ayudarán al médico a evitar una prueba invasiva, particularmente en aquellos pacientes en los que la sospecha clínica de meningitis es relativamente baja.

Tabla 4. Datos clínicos según los distintos gérmenes causales de la meningitis bacteriana del adulto de adquisición comunitaria1,9,12,13,14,15,16,17,18
Dato clínico

Microorganismo causal

N. meningitidis

S. pneumoniae

L. monocytogenes

H. influenzae

Inicio

Agudo

Agudo

Agudo/Subagudo

Agudo

Fiebre

+++

+++

+++

+++

Rigidez de nuca

+++

+++

++

+++

Déficit focal

+

++

+

++

Convulsiones

+

++

++

+

Afectación de pares craneales, vías largas y cerebelo

-

-

++

-

Exantema petequial

+++

+

+

+

Fístula de LCR

-

+

-

++

Infección ótica o sinusal

-

++

-

++

Inmunodepresión

-

-/+

++

Enfermedad debilitante crónica

-

++

+

-/+

LCR: líquido cefalorraquideo. -: practicamente inexistente. -/+: muy escaso porcentaje de casos. +: escaso porcentaje de casos. ++: moderado porcentaje de casos. +++: elevado porcentaje de casos.

Las características clínicas de la meningitis son un reflejo del proceso fisiológico subyacente, que incluye la infección sistémica y la inflamación meníngea. La primera origina datos inespecíficos como fiebre, mialgias o exantema. La respuesta inflamatoria meníngea provoca un reflejo protector para evitar el estiramiento de las raices nerviosas inflamadas e hipersensibles, que se detecta clínicamente por la rigidez nucal y los signos de Kernig y Brudzinski. También puede ser la causante de cefalea y parálisis de pares craneales. Si el proceso inflamatorio progresa hasta causar vasculitis cerebral u origina edema cerebral y presión intracraneal elevada, pueden aparecer a continuación cambios en el nivel de conciencia, cefalea, vómitos, convulsiones y parálisis de pares craneales21.

La MB suele cursar de forma aguda. La duración de los síntomas antes del ingreso hospitalario ha mostrado una mediana de 24 horas (rango 1 a 14 días)22. La forma de presentación clásica de la meningitis aguda es la triada de fiebre, rigidez de nuca y signos de disfunción cerebral (confusión, delirio o alteración del nivel de conciencia), pero esta triada la presentan menos de dos tercios de pacientes6,10,12. Los datos del examen físico de tres amplias series de casos y de pacientes con edad media superior a 60 años21,23 se exponen en la tabla 56,10,12,21,23. La fiebre existe en un porcentaje muy elevado de pacientes al inicio y suele durar una media de 4 días (rango de 0 a 14 días). No obstante, puede llegar a durar diez o más días en un 20% de casos, pero en la mayoría de estos existe otro foco identificable de fiebre6. La rigidez de nuca también existe en un elevado número de casos en el examen inicial y continúa durante más de 7 días en algunos pacientes a pesar de una mejoría evidente del estado general. Las formas más frecuentes de alteraciones de disfunción cerebral son confusión o letargia y entre un 6% a 16% de pacientes presenta coma6,12,22,24.

Aunque uno o más de los datos clásicos de la historia clínica y examen físico (fiebre, disfunción cerebral, cefalea, rigidez de nuca) están ausentes en muchos pacientes, casi todos tienen al menos uno de los datos clínicos de la clásica triada de fiebre, rigidez de nuca y disfunción cerebral. Los autores de un estudio que revisó la precisión del examen clínico en el diagnóstico de la meningitis del adulto encontraron que el diagnóstico puede ser excluido con la ausencia de fiebre, rigidez de nuca y disfunción cerebral (sensibilidad de 99%-100% para la presencia de uno de dichos datos)21. Neonatos, personas mayores, neutropénicos y pacientes con traumatismo craneal pueden no mostrar dichos signos y síntomas clásicos8.

Tabla 5. Examen físico en Meningitis Bacteriana de adquisición comunitaria en adultos y en pacientes mayores de 60 años
Síntoma / Signo

Ref 6

Ref 10

Ref 12

Enf > 60 a.

Ref 21,23

Fiebre

95

97

77

79-95

Rigidez de nuca

88

82

83

54-92

SDC

78

66

69

69-89

Cefalea

NE

NE

87

31-81

F + RN + SDC

66

51

44

NE

Dos de los 4 datos

NE

NE

95

NE

F: fiebre. NE: no especificado. RN: rigidez de nuca. SDC: signos de disfunción cerebral

Además de los clásicos hallazgos, en los pacientes con MB pueden aparecer otras manifestaciones clínicas neurológicas y no neurológicas. Las convulsiones, mucho más frecuentes en la meningitis neumocócica, pueden existir hasta en el 30% de pacientes y déficits neurológicos focales aparecen en 20% a 33% de casos6,10,12,21,22. Neisseria meningitidis puede originar manifestaciones cutáneas, tales como petequias, púrpura o equimosis, además de exantema maculopapular. El exantema petequial, no obstante, no es específico de la infección meningocócica. En tres grandes series de pacientes con meningitis adquirida en la comunidad, el exantema estuvo presente entre 11% y 52% de casos, y en los pacientes con exantema entre 75% y 92% de los casos fueron debidos a meningitis meningocócica6,10,12. Listeria monocytogenes puede causar déficits de pares craneales (sobre todo VI, VII, IX, X y V) junto a signos de vías largas (hemiparesia, hemihipoestesia) y signos cerebelosos ipsilaterales o contralaterales, por su peculiar tendencia a afectar también el rombencéfalo16. La meningitis no suele afectar a otros órganos a menos que se asocie una sepsis. No obstante, si la meningitis es la secuela de una infección focal (otitis, sinusitis) puede haber datos clínicos de esa infección presentes en el momento del diagnóstico.

2.1.3. Examen físico de la rigidez de nuca y de los signos de irritación meníngea

Aunque los pacientes no refieran espontáneamente rigidez de su cuello, es fácil demostrar rigidez de nuca. La flexión activa o pasiva del cuello demostrará habitualmente una incapacidad para tocar el tórax con el mentón.

El signo de Brudzinski hace referencia a la flexión refleja de las caderas y rodillas cuando se flexiona pasivamente la cabeza del paciente hacia el tórax. El signo de Kernig se explora en supino y la cadera flexionada a 90 grados y es positivo cuando el paciente muestra resistencia a la extensión de la rodilla a los 135 grados (o a los 90 grados en casos graves) o nota dolor en la espalda o zona posterior del muslo.

Tabla 6. Exactitud diagnóstica de la rigidez de nuca y signos de Kerning y Brudzinski en adultos con sospecha clínica de meningitis

IM ligera

6-99 (a)

IM moderada

100-999 (a)

IM intensa

$ 1000 (a)

S

E

CP+

CP+/CP-

S

E

CP+

CP+/CP-

S

E

CP+

CP+/CP-

Rigidez de nuca

30

68

0,94

0,92

32

71

1,77

2,6

100

70

3,3

infinito

Kerning

5

95

0,97

0,97

9

96

2,07

2,15

0

95

0

0

Brudzinski

5

95

0,97

0,97

9

96

2,06

2,17

25

96

5,6

7,2

(a) leucocitos/mL de líquido cefalorraquídeo

IM: inflamación meníngea. S: sensibilidad. E: especificidad. CP+: cociente de probabilidades (likelihood ratio) positivo. CP-: cociente de probabilidades (likelihood ratio) negativo

Las pruebas que ponen de manifiesto la irritación meníngea (signos de Kernig y Brudzinski) fueron originariamente ideadas a partir de la observación de pacientes con meningitis graves y en fases evolutivas avanzadas. Ya en 1909 se describió que en pacientes con meningitis bacteriana o tuberculosa las sensibilidades de los signos de Kernig y Brudzinski eran de 57% y 96%, respectivamente25. Desde entonces, la presencia de estos signos clínicos se ha interpretado como evidencia de inflamación meníngea. No obstante, no ha sido hasta recientemente cuando se ha evaluado la precisión diagnóstica de la rigidez nucal y de los signos de Kernig y Brudzinski, mediante un estudio prospectivo y bien diseñado, en una cohorte de adultos con sospecha clínica de meningitis26. Los resultados de este estudio (tabla 6) han demostrado que la precisión diagnóstica de los signos de Kernig y Brudzinski es escasa, no sólo cuando existe inflamación meníngea ligera sino también cuando la inflamación meníngea es moderada o intensa. El cociente de las probabilidades positiva (CP+) y negativa (CP-) no fue superior a 10 para ninguno de los signos en los tres subgrupos de pacientes. Es decir, incluso en los casos de meningitis con alteraciones licuorales más graves, los signos de Kernig y Brudzinski tuvieron poco valor diagnóstico. En cambio, la rigidez de nuca sí demostró tener un poder discriminatorio clínicamente útil en los casos con inflamación meníngea intensa. En ese subgrupo de pacientes, mostró una sensibilidad de 100%, especificidad de 70% y un valor predictivo negativo de 100%, además de un cociente CP+/CP- que tendió al infinito. Este hallazgo concuerda con los datos descritos hace un siglo, es decir, los signos meníngeos clásicos (rigidez de nuca, sobre todo) identifican fundamentalmente los casos graves de meningitis, los que presentan una inflamación meníngea intensa. Por otra parte, los resultados de este estudio también ponen de manifiesto que dichos signos exploratorios son poco sensibles para identificar a la mayoría de pacientes con meningitis en la práctica actual, en la que el fácil acceso a los servicios sanitarios hace que los pacientes consulten al médico en estadios evolutivos precoces o poco avanzados. Por ello, las decisiones del médico clínico en cuanto a pruebas diagnósticas adicionales, incluida la PL, no deberían basarse exclusivamente en la presencia o ausencia de los signos de irritación meníngea y de rigidez de nuca.

Otra de las maniobras que explora la irritación meníngea es la intensificación de la cefalea mediante la rotación en sacudidas. Se explora haciendo rotar horizontalmente la cabeza dos a tres veces por segundo y se considera positiva si el paciente nota cefalea más intensa. Dicha intensificación de la cefalea mediante sacudidas parece ser una prueba diagnóstica más sensible. Su valor diagnóstico ha sido evaluado en un solo estudio de 34 pacientes27, mostrando una sensibilidad de 97% y una especificidad de 60% para el diagnóstico de pleocitosis de LCR.

2.1.4. Clínica y examen físico en las personas mayores

La sospecha de una meningitis bacteriana en las personas mayores plantea un desafío importante, ya que hay una considerable variabilidad en los hallazgos clínicos. El análisis aportado por la revisión de las series de pacientes con edad media superior a 60 años indica que la rigidez de nuca y la cefalea pueden ser menos frecuentes a esas edades (ver tabla 5). La exploración de la rigidez de nuca y los otros signos de irritación meníngea requieren una correcta interpretación en personas mayores. En ausencia de meningitis, se puede encontrar rigidez de nuca en el 35% y signo de Kernig en e1 12% de pacientes geriátricos28. La intensificación de la cefalea mediante rotación en sacudidas no ha sido investigada en personas mayores con meningitis.

Un problema frecuente que se plantea en personas mayores es la asociación de fiebre y alteración aguda del nivel de conciencia. Supone un auténtico desafío diagnóstico en el que no es fácil distinguir una MB de otras infecciones. En pacientes hospitalizados no sometidos a neurocirugía, se ha demostrado que los dos síntomas anteriores no son debidos a MB nosocomial si no existen además signos meníngeos o cefalea29. No obstante, a la hora de decidir si realizar o no una PL es difícil establecer directrices rígidas.

En personas mayores, la presencia de fiebre y alteración del nivel de conciencia puede ser debida a masas intracraneales con o sin edema acompañante, tales como infarto o hemorragia cerebral, hematoma subdural, absceso cerebral y neoplasia. Con estas lesiones puede existir un riesgo significativo de herniación si se realiza una punción lumbar y, por otra parte, la visualización del fondo de ojo puede ser dificultosa en las personas mayores por constricción pupilar o cataratas. Por tanto, debería realizarse una TAC craneal en la mayoría de estos pacientes antes de practicar una PL23.

2.1.5. Pronóstico de la Meningitis Bacteriana

A pesar de un tratamiento antimicrobiano eficaz, la MB sigue originando una elevada morbimortalidad. Un diagnóstico rápido y la instauración precoz del tratamiento adecuado son elementos clave en el manejo de esta infección, pero no se conoce bien si el pronóstico clínico depende más de la gravedad inicial o de la demora en la instauración del tratamiento antibiótico.

La mortalidad asociada con la meningitis bacteriana en el adulto es aún elevada y oscila entre 18% y 25%6,10,11,12. Sin embargo, la muerte es atribuida a otras causas distintas a la meningitis en un 23% de casos30. En pacientes adultos ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos, la mortalidad descrita recientemente en una serie  (10,9%) ha sido menor31.

La tasa global de mortalidad ha sido de 21% en la serie más amplia de pacientes adultos con MB publicada en 2004, siendo la tasa de mortalidad por meningitis neumocócica de 30% y de meningitis meningocócica de 7%12. Treinta y cuatro por ciento de los episodios tuvieron un pronóstico desfavorable, definido por una puntuación de 1 a 4 en la Glasgow Outcome Scale. Durante el curso clínico se detectaron déficits neurológicos focales en el 50% de los episodios (33% en el momento del ingreso), convulsiones en el 15% e insuficiencia cardiorrespiratoria en 29% y dichas complicaciones fueron más frecuentes en los casos de etiología neumocócica. En el momento del alta hospitalaria las alteraciones neurológicas más frecuentes fueron pérdida de audición (14%) y hemiparesia (4%).

Cuando se han estudiado prospectivamente en la meningitis bacteriana aguda del adulto, durante la fase aguda se han detectado complicaciones neurológicas en el 41% de pacientes, complicaciones sistémicas en el 22% y de ambos tipos en el 13%. Entre las primeras, destacan las alteraciones cerebrovasculares (15%), edema cerebral (14%), déficits focales (14%) e hidrocefalia (12%). Las principales complicaciones sistémicas son shock séptico (12%), coagulación intravascular diseminada (8%) y distrés respiratorio agudo (4%)32.

La meningitis neumocócica del adulto comporta también mayor morbilidad que la causada por los otros agentes microbianos. Así, origina complicaciones intracraneales en el 75% de pacientes, causando edema cerebral en 29% de casos, hidrocefalia en 16%, complicaciones cerebrovasculares en 31%, hemorragia intracraneal espontánea en 9%, hipoacusia en 20% y mielitis aguda en 2 por ciento de casos. Las complicaciones sistémicas aparecen en 38% de casos de meningitis neumocócica, en forma de shock séptico (31%), coagulación intravascular diseminada (23%), insuficiencia renal (12%) y distrés respiratorio (7%)15. Aunque el pronóstico sea favorable, la meningitis neumocócica del adulto provoca alteraciones neuropsicológicas significativas, principalmente en forma de lentitud cognitiva, que se detecta en el 27% de los pacientes que sobreviven sin secuelas neurológicas. Estas alteraciones se detectan sólo en el 4% de pacientes que padece meningitis meningocócica33.

2.1.6. Predicción del riesgo para un pronóstico desfavorable

Diversos datos clínicos y de laboratorio se han relacionado con un pronóstico desfavorable. Así,  diversos estudios han detectado asociaciones de un mal pronóstico con la edad, nivel de conciencia, presencia de convulsiones, duración de la enfermedad antes del ingreso hospitalario, esterilización tardía del LCR, etiología neumocócica y recuento leucocitario del LCR. No obstante, las limitaciones metodológicas de muchos estudios han impedido catalogar a dichas variables como predictoras independientes de mal  pronóstico8.

Recientemente, tres datos clínicos obtenidos en situación basal (hipotensión arterial, alteración del nivel de conciencia y convulsiones) han mostrado asociación independiente con un pronóstico desfavorable de la meningitis bacteriana, definido éste por la aparición de muerte o de secuelas neurológicas persistentes. Dichos datos han servido además para crear un modelo que permite estratificar a los pacientes en estadios pronósticos de riesgo bajo (ningún factor clínico de riesgo, 9% de pacientes con pronóstico desfavorable), riesgo intermedio (un factor de riesgo, 33% con pronóstico desfavorable) y riesgo elevado (dos o tres factores de riesgo, 56% con pronóstico desfavorable). El pronóstico desfavorable fue más frecuente en los pacientes cuyo estadio pronóstico avanzó hasta el de riesgo elevado antes del inicio del tratamiento antibiótico24.

Estudios recientes, con diseños metodológicos rigurosos, han permitido identificar diversos factores de riesgo para un pronóstico desfavorable en la meningitis bacteriana aguda. Los más potentes factores de riesgo para un pronóstico desfavorable han sido la edad avanzada, presencia de otitis o sinusitis, ausencia de exantema petequial, baja puntuación en la escala Glasgow, APACHE mayor de 13, taquicardia, hemocultivo positivo, trombocitopenia y recuento leucocitario bajo en LCR12,31. La interpretación de dichos datos se puede hacer en el sentido de afirmar que los factores de riesgo más potentes que predicen un pronóstico desfavorable son aquellos que indican un compromiso sistémico, un bajo nivel de conciencia y una etiología debida a neumococo12.

2.2. Indicaciones de Tomografía Axial Computerizada de cráneo previo a la realización de punción lumbar

La PL, necesaria para el análisis bioquímico y microbiológico del LCR ante la sospecha de meningitis, no es una exploración inocua y el clínico debe conocer las situaciones en las que puede existir una contraindicación para realizar esta prueba. La práctica de hacer una TAC craneal a todos los pacientes con sospecha de meningitis aguda antes de practicar una PL, para descartar alteraciones intracraneales ocultas y así evitar el riesgo de herniación cerebral, supone una demora para el inicio del tratamiento antimicrobiano y puede tener graves consecuencias para el paciente.

Tabla 7. Criterios recomendados de realización de tomografía axial computarizada de cráneo previa a la punción lumbar, para pacientes adultos con sospecha de Meningitis Bacteriana2 (BII)

Criterio

Comentario

Inmunodepresión

Infección por VIH o Sida, recibir terapia inmunosupresora o después de un transplante

Historia de enfermedad del SNC

Lesión con efecto de masa, ictus o infección focal

Convulsión reciente

Dentro de la semana previa. Algunos expertos no hacen PL en pacientes con convulsiones prolongadas o retardan la PL 30 minutos en pacientes con convulsiones de corta duración.

Edema de papila

La presencia de pulsaciones venosas sugiere ausencia de presión intracraneal aumentada.

Nivel de conciencia anormal

 

Déficit neurológico focal

Midriasis arreactiva, alteraciones de la motilidad ocular extrínseca, alteraciones del campo visual, parálisis de la mirada, parálisis facial, incapacidad para responder a dos preguntas consecutivas correctamente o para entender dos órdenes consecutivas correctamente, paresia de miembros o trastorno del lenguaje (afasia, disartria o extinción)

Edad >60 años

 

VIH: virus de la inmunodeficiencia humana. SNC: sistema nervioso central.

Dicha práctica ha sido matizada por trabajos recientes34,35. En un estudio prospectivo de 301 adultos con sospecha de meningitis, ciertas características clínicas (datos de la historia clínica y hallazgos del examen neurológico) se asociaron con hallazgos anormales en la TAC craneal. Los datos de la historia clínica fueron los siguientes: edad mayor de 60 años, antecedente de enfermedad del sistema nervioso central (lesión ocupante de espacio, accidente vascular, infección focal), inmunodepresión (infección por el VIH, SIDA, tratamiento inmunosupresor o trasplante) y antecedente de crisis comicial en la semana previa. Los hallazgos neurológicos asociados a alteraciones de la TAC fueron: una alteración del nivel de conciencia, la incapacidad para responder a dos preguntas consecutivas correctamente, la incapacidad para entender dos órdenes consecutivas correctamente, la parálisis de la mirada, la existencia de trastornos en el campo visual, parálisis facial, monoparesia y trastorno del lenguaje (afasia, disartria o extinción). La ausencia de las citadas características clínicas en la exploración basal tuvo un valor predictivo negativo del 97%34. Los resultados aportados por este estudio sugieren que en los pacientes que presentan en la exploración basal alguno de los datos clínicos citados, debe realizarse una TAC craneal antes de realizar la PL. Aquellos sin ninguna de las alteraciones citadas son candidatos a una punción lumbar inmediata, ya que tienen un riesgo muy bajo de herniación cerebral.

Aunque no existan anormalidades en la TAC, la presencia de signos clínicos sugestivos de hipertensión intracraneal grave debe advertirnos que puede existir una contraindicación para la punción lumbar o, si esta se realiza, hacerla con una aguja de calibre 22 o 2536.

Teniendo en cuenta los datos anteriores, la Infectious Diseases Society of America ha establecido unos criterios (tabla 7) para realizar una TAC craneal antes de la PL en pacientes adultos con sospecha de meningitis, con objeto de evitar la aparición de herniación cerebral2.

2.3. Pruebas diagnósticas para determinar la etiología bacteriana de la Meningitis

El diagnóstico de MB se establece en función de determinados hallazgos en el análisis básico del LCR, obtenido tras efectuar una PL a los pacientes que presentan síntomas y/o signos sugestivos de esta entidad2,38,39. Las características observadas en el LCR de los enfermos con MB en extensas series clínicas6,12,22 figuran en la tabla 8.

Tabla 8. Características del líquido cefalorraquídeo en la Meningitis Bacteriana

Presión apertura

Media: 370 " 130 mm agua

(39 % casos > 300 mm;; 9% casos < 140 mm)

Aspecto

Turbio

Leucocitos

Habitualmente 1.000-5.000/mm3 (de < 100 a > 10.000)

(7 % casos < 100; 14% casos: 100-999; 78% casos > 999)

Neutrófilos

80-95 %

(10 % casos: linfocitos > 50%)

Glucosa

< 40 mg/dL (50-60% casos)

LCR/suero 0,2 " 0,2

LCR/suero # 0,4 (80% sensibilidad., 98% especificidad)

Proteínas

Media: 490 " 450 mg/dL

(44 % casos < 200 mg/dL)

Ya que el espectro de las alteraciones del LCR en los pacientes con MB es muy amplio, la ausencia de una o varias de ellas es de escaso valor predictivo negativo en casos individuales6,22,24. Sin embargo, consideradas conjuntamente, poseen un elevado valor predictivo positivo y se han propuesto modelos de regresión logística múltiple para identificar, en función de las anomalías iniciales del LCR y de ciertos datos clínicos, a aquellos pacientes con meningitis aguda subsidiarios de recibir tratamiento antibiótico, fundamentalmente en el campo pediátrico40,41. En una serie de 422 pacientes con meningitis aguda e importante representación de adultos se  estableció que la presencia de una cualquiera de 5 alteraciones en el LCR inicial (tabla 9) permitía efectuar el diagnóstico de MB con una sensibilidad $ 99%42. Este modelo fue validado en una cohorte externa de carácter retrospectivo43, pero no debe usarse como único criterio para tomar decisiones en pacientes individuales, puesto que su validez no se ha verificado en estudios prospectivos.

El diagnóstico definitivo de MB y la identificación del germen responsable se alcanzan cuando se dispone de los resultados del cultivo del LCR, que resulta positivo en el 70-85% de los casos que no han recibido tratamiento antimicrobiano previo2,6 y/o de los hemocultivos que son positivos entre el 50 y el 75% de los pacientes, correspondiendo la menor sensibilidad a los casos de infección meningocócica y a aquellos tratados previamente con antibióticos12,22,24.

Tabla 9. Alteraciones del líquido cefalorraquídeo altamente predictivas de Meningitis Bacteriana en el adulto42,43
Variable Valor

Glucorraquia

< 0,23 mg/dL

Glucosa LCR/suero

< 0,23

Proteinorraquia

> 220 mg/dL

Leucocitos

> 2000 mm3

Neutrófilos

> 1100 mm3

LCR: Líquido cefalorraquídeo.

Por lo expresado, se recomienda que en los pacientes en los que se sospeche MB (y antes de administrar antimicrobianos, salvo casos seleccionados como se indica posteriormente) se debe efectuar una PL para medir la presión de apertura del LCR y enviar muestras al laboratorio para cuantificar su contenido en leucocitos, neutrófilos, glucosa y proteínas, así como para su cultivo en los medios adecuados. Simultáneamente se medirá la glucemia para calcular el cociente glucosa sérica/glucosa en LCR y se extraerán hemocultivos (AIII). Sin embargo, los resultados de estos cultivos pueden demorarse hasta 48 horas, por lo que se han desarrollado métodos más rápidos para  determinar el agente causal de la MB, los cuales se revisan a continuación.

2.3.1. Tinción de Gram

La tinción de Gram permite la identificación rápida y exacta del germen causante de la MB en el 60-90% de los pacientes, con una especificidad cercana al 100%2,6,12,44,45. En los pacientes tratados con antibióticos la sensibilidad parece reducirse moderadamente, si bien en una serie reciente12 no se observaron diferencias a este respecto entre los enfermos que habían recibido antimicrobianos y los que no. El método permite establecer el agente causal en un 10% de los casos con cultivo negativo6. Existe una correlación directa entre la concentración de bacterias en el LCR y la probabilidad de visualizar el agente mediante este procedimiento: cantidades inferiores a 103 unidades formadoras de colonias (UFC)/mL deparan tinciones positivas en el 25% de los casos, tasa que se eleva hasta el 97% con cargas bacterianas superiores a 105 UFC/mL45. Ciertos procedimientos de concentración aumentan notablemente la sensibilidad de la técnica46.

También la naturaleza del germen se relaciona con la rentabilidad de la tinción de Gram, que varía desde un 90% en los casos de meningitis neumocócica hasta un tercio de los episodios causados por Listeria monocytogenes47,48. Aunque no exenta de falsos positivos, la tinción de Gram es un procedimiento rápido, económico y altamente específico para establecer la causa de la MB2,39,45,49.

Se recomienda, por tanto, efectuar una tinción de Gram en toda muestra de LCR obtenida ante la sospecha de MB. El resultado de esta tinción, obtenido con urgencia, puede permitir orientar el tratamiento antimicrobiano empírico, como se comenta en el apartado correspondiente.

2.3.2. Detección de antígenos bacterianos con técnicas inmunológicas

Existen una serie de pruebas destinadas a la rápida detección de los polisacáridos capsulares específicos de las bacterias que habitualmente causan meningitis aguda mediante técnicas inmunológicas, que  incluyen contrainmunoelectroforesis, aglutinación con látex (AL) y enzimoinmunoanálisis2,45,47,49,50. La más utilizada, por su simplicidad, superior sensibilidad y rapidez es la AL, capaz de detectar en unos quince minutos antígenos de H. influenzae tipo B, S. pneumoniae, N. meningitidis, E. coli K1 y estreptococos del grupo B en el LCR, con una sensibilidad  variable entre el 50% y el 100% en función del germen de que se trate45,47. Pocos ensayos comerciales de los disponibles incluyen antígenos de meningococo del grupo B, y se considera poco probable que los que lo hacen sean fiables para detectar este germen poco inmunogéno. Una prueba negativa no elimina la infección por un patógeno concreto.

Varios trabajos han estudiado la utilidad clínica del test de AL en el manejo de los pacientes con sospecha de MB, la mayoría en el campo pediátrico51,52. Se han observado falsos positivos infrecuentes, pero hay hay que destacar sobre todo que el resultado de la AL no modificó prácticamente nunca las decisiones de hospitalización y tratamiento antibiótico previamente tomadas. En una serie de pacientes pediátricos y adultos con cultivo de LCR negativo la sensibilidad de la AL resultó solamente del 7%53, comentando los autores que en los casos de MB con Gram y cultivo negativos, que es donde se requieren métodos complementarios como la prueba de AL, la sensibilidad de esta última, lejos del 50-100% observado en las series generales, se reduce a un 0-20%. El coste de una prueba de AL es de unos 100 dólares.

Recientemente se indicaba la posibilidad de limitar la realización de la AL a aquellos pacientes con MB pretratada con antibióticos, con tinción de Gram y cultivo negativos2. Sin embargo, en un estudio publicado posteriormente y referido a este escenario clínico, no se observó ninguna prueba de AL positiva entre 176 pacientes con meningitis y cultivo negativo que habían recibido antibióticos antes de la punción lumbar54. El test de AL por tanto, tiene una sensibilidad reducida en aquellos casos en los que es más necesario, resulta costoso y no aporta valor diagnóstico añadido a los estudios convencionales del LCR.

Por ello, no se aconseja el uso rutinario de la aglutinación con latex en pacientes con sospecha de MB, independientemente de los resultados de la tinción de Gram y del cultivo, tanto si el paciente ha sido previamente tratado con antibióticos como si no (DII).

2.3.3. Reacción en cadena de polimerasa

La reacción en cadena de polimerasa (RCP) permite amplificar el ADN de los patógenos meníngeos habituales45,47. Pueden elegirse cebadores ("primers") correspondientes a regiones específicas de cada microorganismo (RCP específica) u otros que seleccionan regiones presentes en todas las especies de bacterias, como los genes 16S rARN y 23S rARN (RPC de amplio espectro).

Dentro del primer tipo, un pequeño ensayo utilizando un cebador específico para N. meningitidis en muestras de LCR de pacientes con meningitis menigocócica55, la sensibilidad y la especificidad resultaron del 91%. En otro trabajo se aplicó un cebador específico de meningococo a 110 muestras de LCR o plasma de pacientes pediátricos con sospecha de enfermedad meningocócica56, obteniéndose sensibilidades del 93% y el 89,4% en enfermos no tratados y tratados respectivamente (en comparación con 55,8% y 10,5% para los cultivos). Una técnica de RCP semianidada para la detección simultánea de N. meningitidis, H. influenzae y estreptococos aplicada en 304 muestras de LCR57, proporcionó una sensibilidad del 94% y una especificidad del 96% con algunos falsos positivos, resultando positiva incluso con cantidades tan reducidas de meningococos como 3 x 102 UFC/mL. En otro estudio con técnica específica para meningococo aplicada a 281 muestras de LCR en pacientes con sospecha de MB58, la sensibilidad resultó del 97% (55% para el cultivo) y la especificidad del 99,6%, obteniéndose los resultados en menos de dos horas desde el comienzo del análisis.

Se han desarrollado también técnicas de RCP de amplio espectro, con un cebador dirigido a cierta regiones del ADN presentes en todas las especies de bacterias (genes 16S rARN y 23S rARN)59,60,61. En un estudio de 125 muestras de LCR de pacientes con MB59, la sensibilidad fue del 100%, y la especificidad del 98,2%. En otra serie de 227 muestras60, la sensibilidad fue del 86% y la especificidad del 97%, resultado el método superior a los convencionales en los pacientes que habían recibido antibióticos.

Así pues, la RCP aplicada al estudio del LCR de los pacientes con sospecha de MB supera ampliamente en sensibilidad y rapidez a los métodos bacteriológicos convencionales en la detección de patógenos bacterianos, resultando de especial utilidad en los enfermos previamente tratados con antimicrobianos, aunque no sustituyen a los cultivos que son necesarios para estudiar la sensibilidad del germen. Las pruebas específicas permiten la identificación del microorganismo responsable, mientras que las de amplio espectro pueden excluir el diagnóstico de MB y, eventualmente, influir en la toma de decisiones sobre iniciar o suspender el tratamiento antibiótico.

Por ello, se estima que la aplicación de técnicas basadas en la RCP a muestras de LCR de pacientes con sospecha de MB es una estrategia prometedora para su diagnóstico etiológico y su futuro perfeccionamiento garantizará su utilidad en los casos en que la tinción de Gram resulte negativa (BII).

2.3.4. Otras pruebas

Dos estudios han analizado la utilidad del lisado del amebocito del cangrejo Limulus polyphemus en la detección de la endotoxina de bacterias Gram negativas en el LCR de neonatos con MB producida por este tipo de bacterias. La sensibilidad, en comparación con el cultivo, resultó del 93% en el primero47 y del 71% en el segundo62. Su sensibilidad, su escasa disponibilidad y el hecho de no distinguir entre patógenos específicos no hacen recomendable su utilización en los neonatos y, por supuesto, tampoco en los adultos.

2.4. Pruebas de laboratorio de ayuda para distinguir la Meningitis Bacteriana de la Meningitis Viral

Como se dijo en el apartado anterior39, en pacientes con evidencia o sospecha de meningitis no existe ninguna alteración en los parámetros convencionales del LCR que permita asegurar si la causa de la infección es bacteriana o viral. Un estudio que identificó el elevado poder predictivo positivo de ciertas alteraciones42, no ha sido validado en cohortes prospectivas y su aplicación no permite por lo tanto tomar decisiones relativas al inicio o la continuación del tratamiento antimicrobiano. Para mejorar la sensibilidad de los análisis habituales en este importante aspecto, se ha estudiado el posible papel de ciertas técnicas complementarias que se analizan a continuación.

2.4.1. Lactato en líquido cefalorraquídeo

En un estudio de 78 pacientes con meningitis aguda63, la presencia de niveles de lactato en LCR superiores a 4,2 mmol/L obtuvo una sensibilidad del 96% y una especificidad del 100% para el diagnóstico de MB. A pesar de ello, el análisis proporciona escasa información suplementaria y otros factores ajenos a la presencia de bacterias (isquemia/hipoxia cerebral, metabolismo leucocitario...) pueden provocar asimismo elevación de los niveles de lactato.

En otro estudio efectuado en 73 pacientes neuroquirúrgicos64 se comparó la rentabilidad diagnóstica de la concentración de lactato ($ 4,0 mmol/L) respecto a la del cociente glucosa LCR/plasma, resultando superiores la sensibilidad, especificidad, y valores predictivos positivo y negativo en este tipo de enfermos en los que los parámetros convencionales son de utilidad reducida.

Por todo ello, no se recomienda la determinación del nivel de lactato en el LCR de pacientes con sospecha de MB adquirida en la comunidad (DIII), pero debe considerarse el inicio de tratamiento antibiótico empírico en aquellos pacientes que durante el postoperatorio de neurocirugía presenten cifras de lactato en LCR $ 4 mmol/L (BII).

2.4.2. Determinación de proteína C reactiva en suero y líquido cefalorraquídeo

La proteína C reactiva (PCR), un reactante de fase aguda de síntesis hepática segregado a partir de las 6 horas de la existencia de una inflamación aguda ha sido estudiada por su posible papel en la distinción entre formas virales y bacterianas de meningitis65 y se ha publicado un metaanálisis de 35 trabajos efectuados al respecto en pacientes pediátricos y adultos66. En 21 de ellos se determinó la PCR en LCR, en 10 en el suero y en los 4 restantes en ambas muestras. En la combinación de estos estudios, la elevación de la PCR en el suero obtuvo una sensibilidad entre el 69 y el 99% y una especificidad entre el 28 y el 99% para el diagnóstico de MB. A pesar de estos amplios márgenes, la Odds Ratio (OR) para el diagnóstico de MB fue de 150 [intervalo de confianza (IC) al 95% 44-509]. En una amplia serie publicada después de este metaanálisis, la sensibilidad del procedimento resultó del 96% y la especificidad del 93%67. La sensibilidad de la elevación de PCR en el LCR varió, en el citado metaanálisis66, entre el 18 y el 100% y la especificidad entre el 75 y el 100%, con una OR de 241 (IC al 95% 59-980). En un estudio de 23 niños con MB y 51 con meningitis vírica68, los valores de PCR en el LCR inicial fueron de 143,3 mg/L (rango 28-351) en los casos de etiología bacteriana y de 13,9 (rango 1-48) en los de origen viral.

En pacientes con alteraciones del LCR compatibles con meningitis y tinción de Gram negativa en los que se está considerando suspender el tratamiento antibiótico, la determinación de PCR en suero y LCR resulta útil dado que niveles normales de este reactante se asocian a un alto valor predictivo negativo para el diagnóstico de MB (BII).

2.4.3. Determinación de procalcitonina sérica

Las concentraciones séricas elevadas de procalcitonina (PCT) también son útiles para diferenciar entre meningitis de causa bacteriana y viral45,65. En un estudio de 59 niños con meningitis69, la sensibilidad de un nivel de PCT > 0,5 ng/mL para el diagnóstico de MB fue del 94% y la especificidad del 100%, resultados confirmados en un trabajo posterior con una muestra más amplia68.

En una serie de 105 adultos con sospecha de meningitis70, un nivel de PCT superior a 0,2 ng/mL resultó superior a los parámetros convencionales del LCR en la distinción entre las causas bacteriana y viral, con una sensibilidad y especificidad del 100% para el diagnóstico de MB, permitiendo a los autores concluir que el nivel sérico de PCT es el mejor marcador para diferenciar las MB de las víricas en los adultos, si bien otros autores71 han descrito menores tasas de sensibilidad para esta técnica. En un reciente estudio de niños con fiebre incluyendo 25 con sepsis y/o MB, 18 con meningitis viral y 22 con infecciones bacterianas localizadas72 se observó una sensibilidad y especificidad del 100% para un valor de PCT $ 2 ng/mL comparándose ventajosamente con la elevación de la PCR por encima de 40 mg/L y comprobándose la existencia de una estrecha correlación entre las determinaciones de PCT mediante técnicas cuantitativas y semicuantitativas, estando éstas últimas más fácilmente al alcance de los laboratorios clínicos.

Por tanto, en pacientes con alteraciones del LCR compatibles con meningitis y tinción de Gram negativa en los que se está considerando suspender el tratamiento antibiótico, la determinación de PCT en suero resulta útil para ayudar a distinguir los cuadros de origen bacteriano de los de origen viral (BII).

2.4.4. Otras pruebas

Previamente ya se ha comentado el papel de la RCP, especialmente la variedad de amplio espectro, en la identificación de pacientes con MB. En el campo pediátrico se ha comprobado73 que la aplicación de una RCP específica para enterovirus en el LCR contribuye a la toma de decisiones asistenciales y permite reducir el número de intervenciones diagnósticas y terapéuticas, así como acelerar el alta hospitalaria de los pacientes con sospecha de meningitis.

Un trabajo reciente74 analizó la utilidad de la determinación de ferritina en LCR para el diagnóstico precoz de la MB en niños. Un nivel $ 15,6 ng/mL obtuvo una sensibilidad del 96,2% y una especificidad del 96,6%. No existen estudios sobre la aplicación de esta técnica en adultos.

2.5. Tratamiento antibiótico empírico

2.5.1. Principios de la terapia antibiótica en Meningitis Bacteriana

Los antimicrobianos presentan una penetración en LCR pobre y variable. La inflamación meníngea presente en las meningitis, aumenta la penetración de antimicrobianos. Pero la acción de éstos y otras drogas (como los esteroides) disminuyen  la inflamación y por consiguiente la permeabilidad de la barrera hematoencefálica y penetración de antibióticos. Por ello, el tratamiento debe mantenerse durante todo el curso por vía intravenosa, a dosis elevadas y con la misma dosis. Las circunstancias o situaciones que aumentan la penetración de un antimicrobiano en el LCR son: meninges inflamadas, bajo peso molecular y estructura molecular simple, bajo grado de unión a proteínas séricas y solubilidad en lípidos elevada76,79.

La MB es una infección que se localiza en un área con mecanismos de defensa limitados1,75,76,77. Es habitual la ausencia de anticuerpos específicos y complemento en el LCR de pacientes con la enfermedad, produciendo una fagocitosis inefectiva y, en consecuencia, una rápida multiplicación bacteriana78. Por ello, el tratamiento antibiótico óptimo requiere que los fármacos tengan efecto bactericida en el LCR. Los tres factores fundamentales que influyen en la actividad bactericida de un antibiótico en el LCR son su relativo grado de penetración en el líquido, la concentración alcanzada y su actividad intrínseca en el líquido infectado75. Varias condiciones influyen en la actividad de un antibiótico en LCR purulento. Entre otras77,79:

  1. El pH disminuido en el LCR (por acumulación de lactato) que ocurre en la MB, contribuye, al menos en parte, a la pobre respuesta observada con el uso de algunos antibióticos en modelos de meningitis experimental.
  2. Fármacos con elevada capacidad de unión a proteínas pueden tener disminución de su actividad por la alta concentración de proteínas del LCR en MB, produciendo una disminución de droga libre para producir la acción antibacteriana.
  3. Después de la penetración en el LCR algunos antibióticos pueden ser metabolizados in vivo a metabolitos inactivos. En cambio, la cefotaxima es metabolizada a desacetilcefotaxima que tiene una actividad antibacteriana similar al compuesto base.
  4. Ciertas combinaciones de antibióticos pueden ser sinérgicas (por ej. ampicilina más gentamicina para Listeria monocytogenes y Streptococcus agalactiae), mientras que otras pueden ser antagónicas (cloranfenicol con penicilina o gentamicina).
  5. La concentración de bacterias en el LCR de pacientes con MB puede ser muy elevada ($108 UFC/mL). En esas condiciones, la concentración mínima inhibitoria (CMI) de un antibiótico puede aumentar sustancialmente. Con una densidad de gérmenes tan alta, muchas bacterias entran en una fase estacionaria de crecimiento. Ello reduce la acción bactericida de los antibióticos betalactámicos in vivo (es el llamada efecto inóculo).
  6. Parámetros farmacodinámicos: los antibióticos betalactámicos presentan una actividad bactericida tiempo-dependiente, por lo que sus concentraciones deben ser superiores de la concentración bactericida mínima (CBM) durante el 95-100% del intervalo entre dosis. Con fluorquinolonas y aminoglucósidos son necesarios más estudios farmacodinámicos para dilucidar si su acción bactericida en LCR es tiempo ó concentración dependiente.
  7. Se ha comprobado la existencia de una vía de transporte activo, de bajo grado, desde plasma a LCR y viceversa (a través de los plexos coroideos) para penicilina y cefalosporinas, y en menor grado de aminoglucósidos y fluorquinolonas.

La interrelacción de todos estos factores hace que la actividad bactericida máxima se alcance con concentraciones de antibióticos de 10 a 30 veces de la CBM del microorganismo in vitro80.

2.5.2. Consideraciones sobre el momento de inicio del tratamiento en pacientes con sospecha de Meningitis Bacteriana

Desde hace tiempo se conoce que en pacientes con MB, el desarrollo de secuelas moderadas y severas se asoció con mayor carga bacteriana en LCR81. Por otro lado, en niños con MB y cultivo de LCR positivo 18 y 36 horas después del inicio del tratamiento antibiótico fue más frecuente la presencia de convulsiones, derrame subdural, hemiparesia y anormalidades neurológicas al alta, en comparación con los que tuvieron LCR estéril tras ese periodo82. Por estos datos y otros similares, es ampliamente aceptado que toda intervención terapéutica que disminuya o detenga la proliferación de microorganismos en el LCR mejorará el pronóstico de la MB.

En cualquier caso, no existen estudios prospectivos que aclaren de forma directa que grado de influencia tiene en el pronóstico la administración precoz de antibióticos. Por un lado, el momento de llegada de las bacterias al sistema nervioso central (SNC) no se expresa clínicamente de forma específica y, por otro, no son aceptables éticamente el diseño de estudios con grupos control donde se retrase deliberadamente el tratamiento. Pero sí existen datos retrospectivos, algunos de ellos muy convincentes, que apoyan la necesidad del tratamiento antibiótico precoz. Así, en un estudio de cohortes retrospectivo realizado sobre 269 episodios de MB adquirida en la comunidad en pacientes adultos se identificaron 3 niveles (I, II y III) pronósticos24; tuvieron peor evolución los enfermos en los que se comprobó un avance de nivel pronóstico antes de la administración de antibióticos. En otro estudio la mortalidad de pacientes con MB donde el tratamiento antibiótico se inició en la sala de urgencias fue del 7,9% y el tiempo medio de administración del mismo fue de 1 hora " 13 minutos; por contra la mortalidad de los pacientes que iniciaron el tratamiento una vez ingresados fue notablemente superior (29%) y el retraso del inicio de antimicrobianos fue de 6 " 9 horas83. En otro trabajo se comprobó que la prontitud en la administración de antimicrobianos adecuados fue un determinante mayor en la supervivencia o en menores secuelas neurológicas de pacientes con MB adquirida en la comunidad84.

Otro aspecto a considerar es el potencial riesgo de la actividad bactericida en el LCR. Dado que la terapia bactericida a menudo produce intensa bacteriolisis, el tratamiento puede promover la liberación de productos de la pared celular activos biológicamente. Esta liberación puede incrementar la producción de citoquinas en el LCR, exacerbación de la inflamación y ulterior daño de la barrera hematoencefálica, con aparición de edema cerebral, hipertensión intracraneal, isquemia y daño neuronal. Sin embargo, en ensayos de meningitis experimental se ha comprobado que la cantidad de endotoxinas bacterianas liberadas fue mucho menor tras el tratamiento antibiótico que la producida tras la evolución de la enfermedad no tratada85.

Por todo ello, aunque es conocido que el pronóstico de la MB es multifactorial y que los datos anteriormente señalados son indirectos, la MB debe ser considerada como una emergencia médica y se recomienda que el tratamiento antibiótico sea administrado lo más pronto posible una vez que el diagnóstico sea considerado probable75,76 (BII).

La recomendación anterior implica que la realización de hemocultivos y la PL (si no existen contraindicaciones para la misma) deben hacerse de forma inmediata ante la sospecha de MB y posteriormente administrar dexametasona y terapia antibiótica. Si el paciente precisa la realización de una TAC de cráneo previo a la PL, ello no debe retrasar la administración del tratamiento, por lo que se harán hemocultivos y se iniciará el mismo esquema terapéutico señalado. Una vez realizado la TAC, si no existen contraindicaciones para ello, se realizará la PL. Lo referido se refleja en esquema en la figura 1. Siempre que se indique y se utilice dexametaxona, es conveniente administrala concomitantemente o unos 15-20 minutos antes del tratamiento antibiótico22.

Manejo inicial de la sospecha de meningitis

Figura 1. Diagrama del manejo inicial del paciente con sospecha de Meningitis Bacteriana. DXM: dexametasona, LCR:líquido cefalorraquideo, MB: meningitis bacteriana, PL: punción lumbar, SNC: sistema nervioso central.

(a) para indicaciones y dosis ver texto.

2.5.3. Recomendaciones para el tratamiento antibiótico inicial en pacientes con sospecha o confirmación de Meningitis Bacteriana

Una vez establecido el diagnóstico de MB, el tratamiento antibiótico se inicia basado en los resultados de la tinción de Gram de LCR o bien según el contexto clínico. El tratamiento basado en los resultados de la tinción de Gram de LCR se señalan en la tabla 10. Cuando el tratamiento se indica antes de realizar la PL, ésta no se realiza o la tinción de Gram es negativa ante la presencia de meningitis purulenta, el régimen de antibióticos se elige según el contexto clínico como se refleja en la tabla 111,2,9. La dosis diaria y los intervalos de administración para cada antibiótico se muestran en la tabla 12.

Tabla 10. Recomendaciones de terapia antimicrobiana en pacientes adultos según el presunto patógeno señalado en la tinción de Gram de líquido cefalorraquídeo2,9

Microorganismo

Terapia recomendada

Terapia alternativa

Streptococcus pneumoniae

Vancomicina más cefotaxima (a)

Meropenem, fluorquinolona

Neisseria meningitidis

Cefalosporina de 3ª generación (b)

Penicilina G, Ampicilina, Cloranfenicol, fluorquinolona, Aztreonam

Listeria monocytogenes

Ampicilina o Penicilina G (c)

Cotrimoxazol, Meropenem

Streptococcus agalactiae

Ampicilina o Penicilina G (c)

Cefalosporina de 3ª generación (a)

Haemophilus influenzae

Cefalosporina de 3ª generación (b)

Cloranfenicol, Cefepime, Meropenem, fluorquinolona

Escherichia coli

Cefalosporina de 3ª generación (b)

Cefepime, Meropenem, Aztreonam, fluorquinolona, Cotrimoxazol

(a)    Algunos expertos recomiendan añadir Rifampicina, si se indica dexametasona; (b)    Cefotaxima o Ceftriaxona; (c)    Considerar añadir aminoglucósido

Los antimicrobianos a emplear se seleccionan teniendo en cuenta el patrón de susceptibilidad de los microorganismos causales más probables.

Si se indica una cefalosporina de 3ª generación, cefotaxima puede ser preferible a ceftriaxona. Cefotaxima presenta una excelente tolerancia y seguridad a dosis elevadas (350 mg/kg/día; 18-24 gr/día) junto a ventajas farmacodinámicas. Ese rango de dosis ha mostrado ser muy eficaz en el tratamiento de meningitis por S. pneumoniae con CMI a cefotaxima entre 0,5 y 2 mg/L86. Ello es especialmente importante si tenemos en cuenta que meningitis neumocócicas en adultos producidas por cepas con CMI a cefotaxima > 2 mg/L son, en España y en el momento actual, altamente excepcionales87. Por contra ceftrixona presenta un alto potencial de toxicidad a dosis elevadas (100 mg/kg/día o superiores).

No existen ensayos clínicos aleatorizados en base a los que decidir el tratamiento más adecuado en las meningitis nosocomiales. Así pues, las recomendaciones han de basarse en los resultados comunicados en estudios descriptivos, en los cuales además, el número de casos incluido es generalmente escaso37,88,89. Los regímenes de tratamiento empírico y específico aconsejados en la meningitis bacteriana nosocomial se muestran en las tablas 11 y 13. Si los pacientes son portadores de catéteres de drenaje ventricular externo, estos deben ser retirados definitivamente o recambiados a la posición contralateral caso de que no pueda prescindirse del drenaje de LCR (AII).

Los fundamentos en los que se basa el tratamiento antimicrobiano de la meningitis nosocomial son los mismos que los de la MB aguda de adquisición comunitaria. No obstante, a diferencia de estas, en las MB nosocomial, a veces es necesario recurrir el tratamiento intraventricular o intratecal (CIII).

Tabla 11. Recomendaciones de terapia empírica para meningitis purulenta según la edad o factores predisponentes específicos1,2,9,45,76,77

Factor predisponente

Bacterias más frecuentes

Terapia recomendada

Edad

< 1 mes

Streptococcus agalactiae, Escherichia coli, Listeria monocytogenes, Klebsiella spp

Ampicilina más cefotaxima o ampicilina más aminoglucósido

1-23 meses

Streptococcus pneumoniae, Neisseria meningitidis, S agalactiae, Haemophilus influenzae tipo B (c), E coli

Vancomicina más cefalosporina de 3ª generación (a) (b)

2-50 años

N meningitidis, S pneumoniae

Vancomicina más cefalosporina de 3ª generación (a) (b)

> 50 años

S pneumoniae, N meningitidis, L monocytogenes, bacilos aerobios gram negativos

Vancomicina más ampicilina más cefalosporina de 3ª generación (a) (b)

Trauma craneal

Fractura de la base del cráneo

S pneumoniae, H influenzae tipo B, Streptococcus pyogenes

Vancomicina más cefalosporina de 3ª generación (a) (b)

Trauma penetrante

Staphylococcus aureus, estafilococos coagulasa negativo, bacilos aerobios gram negativos (incluyendo Pseudomonas aeruginosa)

Vancomicina más cefepime, vancomicina más ceftazidima o vancomicina más meropenem

Tras neurocirugía

Bacilos aerobios gram negativos (incluyendo P aeruginosa), S aureus, estafilococos coagulasa negativo

Vancomicina más cefepime, vancomicina más ceftazidima o vancomicina más meropenem

Fístula crónica de LCR

S. pneumoniae, H. influenzae, bacilos aerobios Gram negativos, (incluyendo P aeruginosa)

Vancomicina más cefepime o vancomicina más meropenem

Derivación de LCR

Estafilococos coagulasa negativo, S aureus, bacilos aerobios gram negativos (incluyendo P aeruginosa), Propinibacterium acnes

Vancomicina más cefepime, vancomicina más ceftazidima o vancomicina más meropenem

Esplenectomía

S. pneumoniae, H. influenzae tipo b, N. meningitis.

Vancomicina más cefalosporina de 3ª generación (a) (b)

Inmunodeprimidos y pacientes oncológicos

L. monocytogenes, Bacilos aerobios  gram negativos

Ampicilina más cefalosporina de 3ª generación o cefepime

(a)    Cefotaxima o ceftrixona; (b)    Algunos expertos recomiendan añadir Rifampicina, si se indica dexametasona; (c)    Mucho menos frecuente desde el empleo de vacuna de forma sistemática     

2.6. Recomendaciones sobre el uso de Dexametasona en pacientes adultos con Meningitis Bacteriana

2.6.1. Fundamentos del uso de Dexametasona en Meningitis Bacteriana

En la MB se produce una respuesta inflamatoria del huésped frente a los componentes liberados en la lisis de las bacterias. Esta respuesta es responsable de múltiples fenómenos adversos como edema cerebral, aumento de la presión intracraneal, trastornos del flujo sanguíneo y vasculitis cerebral, que pueden causar lesión neuronal y secuelas neurológicas1,90,91. En modelos experimentales, esta reacción está mediada por citoquinas proinflamatorias, enzimas proteolíticas y oxidantes, cuyos niveles elevados en LCR se han relacionado con formas más graves de meningitis, mientras que su bloqueo disminuye el edema cerebral y la lesión neuronal91. Las primeras investigaciones sobre estos mecanismos fisiopatológicos fueron la base para valorar la eficacia clínica de la dexametasona en el tratamiento de la MB92,93.

Una revisión sistemática hasta abril 2002 de los ensayos clínicos controlados aleatorizados sobre el uso de esteroides en la meningitis bacteriana aguda, concluyó que los datos disponibles hasta entonces no permitían hacer una recomendación definitiva en pacientes adultos94.

Tabla 12. Dosis recomendada de terapia antibiótica en pacientes adultos con Meningitis Bacteriana (AIII)

Antibiótico

Dosis diaria total (intervalo de dosis en horas)

Amikacina

15 mg/kg (8)

Ampicilina

12 g (4)

Aztreonan

6-8 g (6-8)

Cefepime

6 g (8)

Cefotaxima

300 mg/kg; max 24 g (4-6)

Ceftazidima

6 g (8)

Ceftriaxona

4 g (12-24)

Cloranfenicol

4-6 (6)

Cloxacilina

12 g (4)

Ciprofloxacino

800-1200 mg (8-12)

Colistina

5-10 mg/kg (6) (a)

Gatifloxacino

400 mg (24)

Gentamicina

5 mg/kg (8)

Meropenem

6 g (8)

Moxifloxacino

400 mg (24)

Penicilina G

24 mU (4)

Rifampicina

600 mg (24)

Tobramicina

5 mg/kg (8)

Cotrimoxazol

10-20 mg/kg (6-12) (b)

Vancomicina

30-45 mg/kg (8-12) (c)

(a)    dosis máxima 480 mg; (b)    dosis aplicable a la cantidad de trimetropin; (c)    puede indicarse en perfusión continua.

Sin embargo, este mismo estudio añadió un erratum que modificaba esa conclusión tras publicarse los resultados de un ensayo multicéntrico prospectivo, aleatorizado y doble ciego22.  A lo largo de 9 años, en cinco países centroeuropeos, un total de 301 pacientes adultos (edad superior a 16 años; 57% varones) fueron aleatorizados para recibir dexametasona (10 mg iv cada 6 horas durante 4 días) o placebo. La dexametasona se administró 15-20 minutos antes o concomitante a la primera dosis de antibiótico. A las 8 semanas, el porcentaje de pacientes con evolución desfavorable (15% vs 25%; p=0,03) y muerte (7% vs 15%; p=0,04), fue significativamente menor en los que recibieron dexametasona. En el subgrupo con meningitis neumocócica (108 pacientes: 35,9%), el beneficio de la dexametasona fue aún más evidente tanto en menor evolución desfavorable (26% vs 52%; p=0,006) como en mortalidad (14% vs 34%; p=0,02). En los casos con meningitis meningocócica (97 pacientes: 32,2%) la dexametasona no tuvo beneficio significativo. Tampoco lo hubo en MB producida por otros gérmenes aunque se recogieron pocos casos. En 65 pacientes (22%) no se identificó el microorganismo causal. No se observaron más efectos adversos en el grupo de dexametasona. Este estudio también ha sido el fundamento para las recomendaciones de una Guía americana recientemente publicada2.

2.6.2. Dexametasona en meningitis producida por Streptococcus pneumoniae resistente a antibióticos

En meningitis por S. pneumoniae resistente a penicilina y cefalosporinas, se recomienda asociar vancomicina a cefotaxima/ceftriaxona2,75,76,77,79. Ahora bien, en estudios experimentales de meningitis neumocócica, el uso conjunto de dexametasona disminuyó los niveles de vancomicina en LCR y retrasó su esterilización95,96, existiendo el riesgo de fracaso terapéutico. Del mismo modo, aunque la ceftriaxona a dosis elevada (100 mg/kg/día), fue eficaz en meningitis experimental por S. pneumoniae (CMI  de ceftriaxona $ 2 :g/ml), su eficacia disminuyó al 72% al asociar dexametasona97. Por otro lado, en otro ensayo experimental, la combinación de vancomicina con rifampicina no afectó a la concentración de ambos antibióticos y mostró buena actividad bactericida98.

En el estudio centroeuropeo señalado sobre el uso de dexametasona en meningitis bacteriana del adulto22, hubo 108 aislamientos de neumococo y en los 78 casos en que se hizo antibiograma todas las cepas fueron sensibles a penicilina. Sin embargo, la resistencia de neumococo a penicilina en España es una de las más elevadas de la Unión Europea. En un estudio multicéntrico reciente87, en el que participaron 33 hospitales con un área de influencia del 25% de la población española, se estudiaron cepas de S. pneumoniae productor de infección invasiva (sangre y LCR) en 622 pacientes. Presentaban pérdida de sensibilidad a penicilina el 33,1% (intermedia 22,2%; resistentes 10,9%) y a cefot